Lo que sentí cuando aborté (y por qué no hay una sola forma de sentir)
Cuando hablamos de aborto, muchas veces nos enfocamos en lo médico: los medicamentos, los plazos, los cuidados físicos. Y está bien, porque saber cómo funciona nuestro cuerpo nos da seguridad. Pero hay algo de lo que se habla menos, algo que a veces duele incluso más que las contracciones: lo que viene después. Ese silencio incómodo, esa sensación de que deberíamos sentirnos de cierta manera, ese miedo a que alguien se entere y nos juzgue.
Si estás leyendo esto y has pasado por un aborto, queremos decirte algo antes que nada:
No estás sola. No hiciste nada malo. Y sea lo que sea que sientas, está bien.
El peso de lo que "deberíamos" sentir
A lo largo de nuestra vida, nos han enseñado muchas ideas sobre el aborto. Que es un tema tabú. Que no se habla. Que si lo haces, deberías sentirte culpable, o triste, o arrepentida. También, a veces, nos dicen que "no deberías sentir nada" porque "fue lo mejor".
La verdad es que no hay una sola forma "correcta" de sentirse después de abortar.
Algunas personas sienten alivio profundo. Otras, tristeza. Otras, un poco de ambas. Algunas no sienten nada en particular. Otras sienten muchas cosas a la vez, y a veces no encuentran palabras para nombrarlas.
Todas esas formas de sentir son válidas.
El estigma no es tu culpa: es social
El peso que muchas cargamos después de abortar no nace de nosotras. Nace de un entorno que durante siglos ha juzgado la decisión de interrumpir un embarazo, que ha puesto condiciones a nuestros cuerpos y que ha hecho del aborto un tema del que no se habla en familia, en la mesa, ni siquiera con amigas.
Cuando cargas con ese peso, puede que sientas:
Miedo a ser juzgada si alguien se entera.
La necesidad de ocultar lo que viviste.
Dudas sobre si "mereces" sentir alivio.
Incluso, a veces, la sensación de que tu cuerpo te traicionó o de que fallaste de alguna manera.
Queremos decirte algo, con todo el corazón: no fallaste. Tomaste una decisión sobre tu vida, tu cuerpo y tu futuro. Y eso es un acto de responsabilidad, no de fracaso.
¿Y si no me siento mal? ¿Está bien?
Sí. Está completamente bien.
No hay ninguna obligación de sufrir para que tu decisión sea legítima. Puedes estar en paz con lo que hiciste. Puedes sentir alivio. Puedes estar agradecida por haber tenido la opción. Todo eso también existe y también merece ser nombrado.
A veces el silencio no es por dolor, sino porque tememos que nuestra tranquilidad sea malinterpretada. Pero vivir tu proceso con paz es parte de cuidarte.
Romper el silencio es un acto de libertad
Hablar del aborto, cuando y con quién quieras, es una forma de desactivar el estigma. Contar tu experiencia —si te nace hacerlo— no solo te ayuda a soltar peso, sino que le dice a otra persona que no está sola.
También es válido no querer hablar. Cuidar tu privacidad no es "ocultar algo malo". Es proteger tu proceso hasta que te sientas lista, si es que alguna vez quieres compartirlo.
Algunas formas de cuidarte después
Permítete sentir: No te obligues a estar bien si no lo estás. Tampoco te obligues a sentir culpa si no la tienes. Tu proceso es tuyo.
Busca acompañamiento: Hablar con una amiga de confianza o con un grupo de apoyo puede ayudar mucho. No tienes que cargar esto sola.
Desconfía de quien juzga: Si alguien te hace sentir mal por haber abortado, esa persona no está siendo un apoyo. No tienes que justificar tu decisión ante nadie.
Escribe si te ayuda: A veces poner en palabras lo que sentimos ayuda a ordenar la mente y aliviar el corazón.
Recuerda que el duelo, si aparece, también es válido: El aborto puede ir acompañado de un proceso de duelo, especialmente si hubo ambivalencia, si no pudiste compartirlo o si las condiciones fueron difíciles. Ese duelo también merece espacio y respeto.
En Aya Contigo creemos que todas merecemos vivir sin culpa
Abortar es una decisión de salud, de autonomía y de vida. Nadie debería cargar con vergüenza por haber elegido lo mejor para sí misma en un momento determinado.
Si has abortado, quiero que sepas: tu experiencia importa. Tu sentir importa. Y aunque a veces el mundo nos haga sentir que debemos callar, aquí creemos que nombrar lo que vivimos es un acto valiente y sanador.
Sea cual sea tu historia, aquí tienes un espacio para ser escuchada, para preguntar y para sentirte acompañada. 💚💚💚


