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Voces a favor del aborto III: “La maternidad es un derecho, no una obligación”


Te explicamos más sobre el tema

En Aya Contigo estamos recopilando historias y opiniones de las mujeres para apoyar el aborto. En esta serie de testimonios conoceremos las vivencias de quienes están en Venezuela y cuáles son las experiencias que han formado su opinión sobre el derecho a decidir.


Kika Martorell, 44 años.


Al ser madre ya estaba a favor. Mi primera experiencia frente a eso fue a los 16 años cuando tuve relaciones sexuales sin protección; no tenia ninguna educación sexual, no conocía mi cuerpo ni mi ciclo menstrual. Frente a una situación de que no me venía la menstruación, yo misma fui a hacerme un eco. Recuerdo que el doctor me dijo, “te tienes que hacer un examen de sangre para descartar embarazo”. Me puse fría, pálida y se me cruzó por la cabeza la posibilidad de quedar embarazada, lo primero que dije fue, bueno, voy a abortar. Con todo el desconocimiento del mundo, pero yo no me veía embarazada a esa edad. Afortunadamente, en ese entonces no lo estaba; eran ovarios poliquísticos. Yo no tenía un activismo en esto, pero por supuesto pensaba en que uno no puede obligar a nadie a ser madre si no quiere.


Traté de cuidarme lo más posible. Sí hubo errores en algunos momentos, pero en ninguno me imaginé estar embarazada a temprana edad. Mi primer embarazo fue a los 26 años. Aunque era joven y todavía no había terminado mi carrera, ahí decidí que iba a tener a mi hijo. Sentía que era el momento de pisar un poco más tierra o algo por el estilo. Y frente a la responsabilidad de tener un hijo, entendí que uno debe tenerlo cuando uno quiera.


La reflexión gira en torno a que, en una sociedad donde no tenemos una educación sexual integral y andamos como a la deriva, hay posibilidades de embarazos no deseados. Hay que atender esa situación de manera urgente. También están los embarazos producto de una violación. No estoy de acuerdo y nunca estaré de acuerdo en tenerlos. Si no quería tener un hijo en ese momento, menos tenerlo en esas condiciones. El cuestionamiento se va argumentando y nutriendo más en la medida que vas avanzando en conocimiento y en edad; que tienes más elementos y empiezas a pensar y dices sí, efectivamente la mujer tiene que decidir cuándo ser madre y si quiere serlo.


Además, los métodos anticonceptivos no son 100% seguros. Eso puedes comprobarlo con el libro de Gancho, Canela y Sangre que impulsamos desde el colectivo Las Comadres Púrpuras y que de ahí yo hice mi tesis de postgrado. La mayoría de mujeres que quedaron embarazadas y contaron su testimonio sobre aborto, se estaban cuidando. Ese porcentaje de error recae en la mujer.


Obligar a una persona a ser madre sin que ella lo quiera es también catalogado en organismos internacionales como un acto de tortura.


Los embarazos no son una bendición para todas las personas


Como psicóloga, sé que las consecuencias que recaen en las mujeres que son forzadas a continuar con un embarazo no deseado son varias. Primero, es importante afianzar que los embarazos no son una bendición para todas las personas; para algunas es una calamidad. Que se rompa el condón, falle el método, quedar embarazada sin esperarlo o esperándolo, es una sorpresa. Es un balde de agua fría. Lo segundo es una situación de angustia y desesperación. Al ser el aborto ilegal, hay mucha desinformación y desconocimiento. La gente cree que se va a morir; cuánto costará, dónde se hace. Y empieza el proceso de búsqueda de información.


Tenemos toda esta situación de las pastillas abortivas que están en manos de proveedores no confiables. Estar actuando en clandestinidad. A veces te las venden incompletas, las que no son. Los precios son exorbitantes, la mujer tiene que ver cómo hace para buscar dinero, comprarlas. Y no son sólo caras sino que pueden vender el protocolo incompleto o venden ibuprofeno. Como tú no sabes cómo son, ahí viene otra angustia más. Si logras comprarlas, viene como una situación de alivio y al ver que quizá no funciona, vuelve la inquietud pero incrementada. Esto ocurre con las pastillas.


Si la mujer embarazada tiene bajos recursos económicos entonces se acentúa la pobreza


Mientras el aborto sea en clandestinidad, la mujer va a estar expuesta. Así te lo hagas en una clínica privada porque si te ocurre algo dentro de la institución de salud, sea por violencia sexual o una mala praxis, lo que sea, no puedes denunciar porque es una practica criminalizada y te pueden condenar por haberlo practicado. Cuando no tienes una red de apoyo, el proceso es complicado y no tienes información, puede generar depresión. Si hay mucho sangrado, genera estrés porque no sabes qué es lo que está pasando. Pueden haber rupturas dentro de la pareja, como pueden haber también situaciones complejas dentro del medio familiar. Obligar a una persona a continuar un embarazo no deseado puede detonar frustración o ansiedad. Incluso, la posibilidad de desencadenar rechazo al hijo. Es un cambio completo de tu vida, hay ajustes pero de manera obligada.


Entre las consecuencias también está la posibilidad de dejar el trabajo o que te puedan botar porque en Venezuela tanto en el sector público como privado, te pueden despedir, aún cuando eso es ilegal, lo hacen. Si la mujer embarazada tiene bajos recursos económicos entonces se acentúa la pobreza porque tiene que dejar de trabajar o estudiar porque posiblemente está sola. Es lo que pasa en la mayoría de las familias de nuestro país. Muchas están criando solas y sobre todo son las cabezas de familia. Por ende se engrosa la feminización de la pobreza. Un hijo no deseado es un hijo no querido, no atendido. Un hijo que va a crecer en un seno familiar con una madre que no lo quiere. Puede pasar que después de un tiempo de embarazo lo comience a querer pero esas son una de las consecuencias que pudieran ocurrir.


Conoce tus métodos anticonceptivos


Le recomiendo a las mujeres que siempre accedan a información, que contacten con organizaciones feministas, que conozcan su biorritmo, su ciclo menstrual, que conozcan cuándo ovulan. Busquen información sobre sus métodos anticonceptivos, cuáles son los que le pueden funcionar. Cuáles son los hormonales; no funcionan a todas por igual. Por lo menos a mí las pastillas me hacen mucho daño. Sólo me cuido con condón. Eso en este país también es complicado porque hay que solicitarlo.


Hay hombres que no se quieren poner el preservativo. Si la mujer tiene baja autoestima o autoconocimiento nulo, puede ceder a tener relaciones sin protección, lo que la expone más, entonces hay que buscar información, hay que conocerse a sí misma, tener espacio para tu conocimiento y reconocimiento para poder decir que no quieres tener relaciones sexuales en condiciones de riesgos.


Recuerda que tienes derechos


La mujer no tiene que estar disponible sexualmente si no lo quiere, eso también es una decisión que las mujeres tenemos derecho a elegir en nuestra sexualidad. Si queremos ser madres o no y cuándo serlo, sí tenemos derecho a eso y tenemos que exigirlo. Juntarnos con gente que también esté en lo mismo. En la medida que tengas más personas o que anden en la misma onda, en la defensa de los derechos, te sientes más segura. La maternidad es un derecho, no una obligación.


Aún cuando vivimos en un país que sacraliza la maternidad, tú deberías decidir primero, si quieres ser madre y segundo, en caso de ser afirmativo, poder elegir en qué etapa de tu vida hacerlo. Eso debe ser una decisión tuya. Y si estás en pareja, bueno puedes consultarlo, siempre y cuando la opinión del otro no domine u obligue tu propia opinión.


¡Contáctanos! Estamos para acompañarte en tu proceso de aborto seguro con pastillas.

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